Reconozco que me alegra en demasía la apertura que existe ahora de ir a terapia o, por lo menos, ya no juzgar duramente a quienes deciden hacerlo.
Se empiezan a colar en conversaciones de sobremesa términos como: sanación, trauma, responsabilidad afectiva, apego, empatía, límites y muchos otros, pero como siempre: las palabras sin un contexto, se pueden desvirtuar.
