La vida di-vivida de una escritora

#yoconfieso

Nunca fue mi sueño aun cuando desde muy pequeña nació mi amor por la literatura gracias a que mi madre me leía cuentos o novelas infantiles todas las noches. Para mí leer era parte de un ritual, mi imaginación se nutrió de historias, conflictos y personajes y quizá por eso de niña no tenía pesadillas frecuentemente, porque lo último que hacía antes de dormir era escuchar aventuras y fantasías. Pero no quería ser escritora. Me dediqué con fervor al ballet por casi quince años, jamás pensé que un día podría decir: me presentan en la FIL de Guadalajara. La primera vez que voy a ir a esa feria es como autora y sigo sin creerlo…

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Mi complejo de salvadora

#yoconfieso

Sé que, en general, la humanidad está cansada. Además, parece que el tiempo pasa de manera veloz, como nunca antes, y un año se va en un abrir y cerrar de ojos. Quizá también sea la crisis de la mediana edad y más porque en un mes es mi cumpleaños 45. Sí me siento justo a la mitad de mi vida y me persigue el pensamiento de: si no es ahora, ya no fue. Pero mi crisis no se trata de un trabajo o dinero o esas cosas, esta crisis gira alrededor de mi revelación del complejo de salvadora que tengo y esta entrada será muy cruda.

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Jamás pasaré al olvido

#yoconfieso

Ser inteligente, conlleva un alto precio. El otro día, conversando con una gran amiga sobre las relaciones personales y, más bien, sobre la forma que hoy en día terminan esas relaciones, le comenté: Te compro tu argumento, me convenciste. Su respuesta: Viniendo de ti, es un halago. Y el alto precio, es el sufrimiento. Ya no soy víctima ni victimario en ningún sentido, me convertí en sobreviviente y en sí no sufro, en lo absoluto, creo que estoy en el mejor momento de mi vida y me siento plena, pero, al mismo tiempo, agotada. Me duele el mundo, me duele la gente, me duele el escenario apocalíptico que enfrento, me duele la hipocresía y doble moral, me duele la violencia tan normalizada, me duele la falta de empatía, me duele… y el dolor más pesado recae en esa falta de un verdadero aliado, pero si algo apesta es la forma en la cual usamos y desechamos a los otros gracias a las redes sociales y la manera tan radical que cambiaron la forma de establecer vínculos gracias a la manipulación dentro de un “concurso de popularidad” donde sólo se puede ganar y ser feliz. En todo hay que ser el mejor, destacar y triunfar. La falsa felicidad de nuestra época. Si no tuviera un blog, no tendría siquiera cuentas en redes sociales. Y sólo uso Facebook porque en esa red social están mis lectores y es apta para que promocione mis entradas. Y cuando eres inteligente, te percatas de todo esto y repito: duele.

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Bloqueo creativo… posiblemente el fin

#yoconfieso

Un bloqueo creativo para mí significa una sola cosa: dolor. Es bien sabido que los escritores nos quejamos mucho del proceso de escritura y del oficio, no falla la imagen del escritor atormentado o desquiciado buscando la forma más original para contar una historia. Sé que no cualquiera se atreve a nombrarse escritor, pero si no tuviera que atender las trivialidades y actividades rutinarias de la vida, sería una autora prolífica, y no existiría motivo alguno por el cual me separaría de mi computadora. Cuando le doy la vuelta a sentarme a escribir, es porque el dolor es abrumador, la confusión es nauseabunda y el bullicio de ideas es inconmensurable, y me da miedo plasmarlo en palabras y convertirlo en algo eterno… he roto en llanto muchas veces mientras escribo y siento un orificio negro en el pecho que me jala y me devora, aunque el poder catártico de la escritura es muy fuerte, para mí todo cobra sentido a través del discurso narrativo y duele, duele mucho.

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Presas de Narciso – Episodio 3

#yoconfieso

Se rompió el encanto

Bajo el acuerdo de que no habría más sexo entre nosotros (sexo que ni habíamos tenido), me resigné y con un dejo de tristeza, acepté su propuesta de sólo compartirnos y platicar. Los dos somos escritores y tenemos demasiadas cosas en común, así que decidí dejar que todo cayera por su propio peso y, además, no era ni mi pareja como tal. Si alguien respeta el No en situaciones sexuales soy yo, así que la siguiente vez que fui a su casa estaba consciente de que era sólo como amigos. No imaginaba la sorpresa que me tenía preparada la vida.

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Presas de Narciso – Episodio 2

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La confesión

Era la segunda velada que pasábamos solos. Durante la conversación se mostró arrogante y egocéntrico. Me parece que quería alejarme de él. Cuando por fin se cansó de hablar sobre sí mismo, de manera sutil y un tanto tierna, le dije que lo único que quería era sentir. Deseaba besarlo y tener esas manos de artista por todo mi cuerpo. Empezó entonces una nueva sesión ardiente de besos y caricias. Yo estaba montada en él y sentía un reclamo urgente en mi cuerpo por el suyo. Lo deseaba tanto que quería morderlo. Mi vientre se contraía y estaba cada vez más mojada.

Hasta que empecé a llorar.

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Presas de Narciso – Episodio 1

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El encuentro

Aquella noche fría de enero de hace un par de años, me apareció en Facebook como persona que quizá conozca. Es muy raro que solicite amistad en esa red social, y más a un hombre desconocido, pero cuando vi su foto de perfil algo me jaló intensamente, sigo sin descifrar qué fue, pero no conoces a nadie por accidente. Yo sí creo que toda la gente que se cruza en tu vida tiene un motivo. A los pocos minutos aceptó mi solicitud de amistad y fue él quien me saludó por Messenger con un simple emoji de Like y uno de guiño. Así empezó una nueva historia de amor.

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Carta a mi padre en mi cumpleaños

#yoconfieso

Amado padre,

Apenas hace muy poco, decidiste emprender el viaje hacia la vida eterna, dejando atrás lo terrenal y mundano, incluyéndome. Lo siento como una vil traición. Ya que nos quisimos, me dejaste. Porque no fuiste un padre fácil para mí, y muchas veces te odié. Nada era suficiente para ti y tu maldita maña de condicionarme tu amor, derivó en muchas horas de terapia. Si supieras cuánto tiempo le robaste a mis espacios terapéuticos te sorprenderías. «Mi padre no me entiende.» «Mi padre no me acepta.» «Mi padre no me habla otra vez.» «No puedo cumplir con las expectativas que tiene mi padre de mí, yo no quiero eso para mí.» «¿Por qué no me escucha mi padre?» «¿Por qué no me lee mi padre?»

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