Bloqueo creativo… posiblemente el fin

#yoconfieso

Un bloqueo creativo para mí significa una sola cosa: dolor. Es bien sabido que los escritores nos quejamos mucho del proceso de escritura y del oficio, no falla la imagen del escritor atormentado o desquiciado buscando la forma más original para contar una historia. Sé que no cualquiera se atreve a nombrarse escritor, pero si no tuviera que atender las trivialidades y actividades rutinarias de la vida, sería una autora prolífica, y no existiría motivo alguno por el cual me separaría de mi computadora. Cuando le doy la vuelta a sentarme a escribir, es porque el dolor es abrumador, la confusión es nauseabunda y el bullicio de ideas es inconmensurable, y me da miedo plasmarlo en palabras y convertirlo en algo eterno… he roto en llanto muchas veces mientras escribo y siento un orificio negro en el pecho que me jala y me devora, aunque el poder catártico de la escritura es muy fuerte, para mí todo cobra sentido a través del discurso narrativo y duele, duele mucho.

Hoy me duele la existencia, no la mía, sino en general. La de todos. Nadie se salva. Definir la vida es imposible, pero con el paso de los años me ha quedado claro que sólo es una serie de eventos concatenados y todo es causa y efecto. Lo duro y complejo es cómo reaccionamos y convivimos con esos eventos. Y para acabarla de chingar, no me queda claro aún qué es la realidad, y viviendo en la época de la Inteligencia Artificial y el multi-verso, se vuelve más difusa para mí la concepción de lo real.

Por eso, es de suma importancia la filosofía, pero hoy es algo que pertenece a la antigüedad. Imagino que la gente en general cuando escucha la palabra filosofía se remonta a Grecia y les invade la flojera. La filosofía no es útil ni inútil. Es necesaria. Surge de la contemplación y la duda. Si en verdad alguien quiere aprender, lo primero que debe hacer es cuestionar. El pensamiento analítico y crítico es fundamental para la comprensión de la realidad y, en la era de las redes sociales, ese pensamiento se ha esfumado… y un par de características que debe poseer un escritor, bueno o malo, es la capacidad de observación y el cuestionamiento, por eso, muchos pierden la cordura. Además, siempre he pensado que lo primero que debe hacer un escritor es vivir, si no, no tendrá nada qué decir… podrá manejar magistralmente el lenguaje y repetir historias, pero los escritores que tocan fibras y hacen temblar al mundo con sus palabras, son los cargados de experiencias (y a los que usualmente censuran).

Hoy me duele darme cuenta de que nadie quiere ver lo que está pasando. Es un puñado de gente la que está consciente y tratando de cambiar las cosas, pero ya no es suficiente. Por la tarde, conversando con mi madre, le comenté: no imaginas cuán difícil es para mí no mostrarme como alguien superior. Nunca lo he pretendido y muchas veces cuando escribo pienso: y quién soy yo para decir qué… pero creo que, si algo me puede diferenciar, no es siquiera mi propia serie de eventos concatenados o coeficiente intelectual, sino la importancia y cuidado que le he brindado desde chavala a mis emociones.

Mi incursión en las terapias fue cuando todavía eran un tabú y sólo los locos necesitaban psicólogos y psiquiatras. Busqué esos espacios desde adolescente sólo por una razón: no sabía qué hacer con mis emociones. Aunque no conozco a alguien que no haya adolecido y siga vivo, desde escuincla las emociones me hacían su presa y no estaba dispuesta a vivir así.

Sé que existen diferentes personalidades, escalas de valores y principios, creencias, prejuicios, opiniones y contexto, por nombrar algunos componentes de la historia de vida de cualquiera, pero si algo compartimos las personas, son las emociones. Ésas son las mismas para todos y se sienten igual, pero no nos enseñan el manejo sano de las emociones, es más, pareciera que están prohibidas…

Si nos inculcaran salud emocional desde recién nacidos, este mundo sería otro, y se complica aún más porque nos han vendido la idea del amor verdadero logrado solamente a través de una relación de pareja y la formación de una familia. Qué jodido, sinceramente.

He tenido que soportar de gente muy cercana la opinión de que soy narcisista. Nada más lejos de la verdad. Uno de mis rasgos de personalidad más fuertes es la empatía, tanto, que por eso vivo casi encerrada en mi habitación, como Emily Dickinson. Yo sí siento las emociones de los demás, y me resulta agotador. El término psicológico es fatiga por compasión. Si alguien llora enfrente de mí, es muy probable que se me escapen las lágrimas. Por eso evito los funerales y el contacto físico. Mis sentidos están muy desarrollados y yo recibo cualquier estímulo de una manera más impactante. Los únicos eventos masivos que logro sobrevivir son los conciertos, pero tampoco soy una gran asidua a los mismos. También me han dicho que soy egoísta y no va por ahí. Ese narcisismo y egoísmo que la gente cree percibir en mí no es otra cosa más que amor propio. Gozar de autoestima genuina y valía propia es de valientes, porque son aquellos que asumieron la soledad como la facilitadora para poder amar a los demás y atravesaron por un trabajo profundo de introspección y autoconocimiento.

Disto mucho de ser perfecta, pero me conozco hasta cada peca que tengo en la cara. Esa seguridad, valor y autonomía es lo que se puede confundir con narcisismo y egoísmo. Cuando me han preguntado en qué creo, de manera instantánea respondo: en mí. Y no debiera ser de otra manera para nadie. Al despojarte de la necesidad de la validación de los otros, surge la mejor versión de uno mismo y la posibilidad de generar vínculos afectivos sanos, sólidos y reales.

Pero la gente le teme tanto a la soledad. Muchos ni siquiera soportan la idea de ir a comer a un restaurante o al cine solos (cosas que yo disfruto). Y es que, en soledad, nadie puede escapar de sí mismo y sus emociones. No hay salida. Y comenzamos a evadir y a llenar vacíos miserables ya sea con personas o con cosas. Todo con tal de no sentir…

Y eso es tan grave, que mi teoría acerca de que las emociones generan enfermedades, se torna cada vez más certera. Las emociones deben validarse, transitarse y resignificarse, de lo contrario, aparecen trastornos físicos, emocionales y mentales. El cuerpo nunca miente y por algún lado se van a manifestar las emociones, aunque intentemos con fervor suprimirlas.

Esa carencia de salud emocional, se recrudece gracias al consumismo desmedido y el discurso neoliberal sobre cuánto tienes, cuánto vales. Por eso, nunca son felices. Aun cuando compren el auto más lujoso, los vacíos miserables siguen ahí, y seguirán hasta que se hagan conscientes y responsables de sus emociones, enfrenten y curen heridas y experiencias traumáticas y busquen una sanación que sólo se traduce en libertad.

Y la libertad está subvalorada. En realidad, no lo somos. Y eso se debe al sistema social en el cual vivimos. La gran mayoría de los seres humanos viven en condiciones muy similares a la esclavitud… ese sistema social es el tan famoso patriarcado. Se basa en jerarquías y poder. Un día, discutiendo sobre feminismo con un gran amigo con un gran corazón (hombre heterosexual blanco), me dijo que él sí consideraba necesarias las jerarquías. Qué jodido, otra vez. Son muy distintos la experiencia, mentoría y liderazgo, que las jerarquías. Esa ocasión mi argumento ganador fue decirle: si a todas las personas se les dieran las mismas condiciones, oportunidades, derechos y obligaciones, seríamos capaces de hacer las mismas cosas.

Yo sé que soy privilegiada y por eso soy disidente. Me puedo dar el lujo de ser intelectual y artista y al menos trato de que la gente se cuestione y todo lo que nos han hecho creer para ser considerados como personas de bien y exitosas…

Hojeando el periódico que recibe todos los días mi madre, me encontré con un suplemento dedicado a las bodas, mi tirria. Me dio mucha risa un artículo que se titulaba: Rompiendo estereotipos, y era el anuncio del casamiento de dos lesbianas de la alta sociedad de la Ciudad de México. Si realmente quieren romper estereotipos, déjense de casar. Nunca entendí por qué la comunidad LGBTQ+ (perdón por no incluir las demás letras, pero ya me perdí con los géneros y mi mente no termina de deconstruirse para entenderlos todos) luchó tanto por el derecho a un matrimonio civil. Siempre he visto esa comunidad como pionera y valiente, que marca tendencias y son personas que han sobrevivido el rechazo social y mucha violencia, pero no entiendo por qué justo quieren caer en el mismo sistema que claramente no funciona.

El matrimonio es uno de los elementos fundacionales del patriarcado. Por algo no era posible divorciarse no hace mucho, y no estoy segura de que el divorcio sea una opción en ciertas culturas.

Esos intentos por perpetuar el patriarcado pasan desapercibidos. Es como cuando dicen: los matrimonios de antes sí funcionaban. No se equivoquen. Nunca ha funcionado. Es un método de control basado en la imposición de roles que sólo terminan en posesión y opresión.

Pero a según somos libres…

Afortunadamente formo parte de la generación X, una generación de transición. Hijos de los baby boomers y la primera generación de padres divorciados. No lo hicimos muy bien, tampoco, pero aprendimos a adaptarnos a procesos de cambio constantes, nos atrevimos a cuestionar y rompimos la estructura, pero no los cimientos. Mi fe está puesta en las generaciones que me siguen, pero los veo un poco perdidos y no es para menos. Les dejamos un mundo de mierda, a escasos pasos de la entropía y la decadencia. La violencia es endémica y les pregunto: ¿dónde surge la violencia? En el seno familiar. Y me parece que es natural. Si a huevo te meten a una jaula, te vas a tornar agresivo.

No soy una amargada, sino todo lo contrario. Para mí, la base de una buena vida es el amor. Pero el amor es un acto de voluntad y es la segunda vez que lo escribo en un texto: ahí empieza el problema del ser humano.

No les quiero romper su burbuja ni su cuento de hadas, pero lo que conocemos como enamoramiento, no es otra cosa más que una mezcla de neurotransmisores en la química cerebral cuyo objetivo es meramente evolutivo. Las feromonas son sustancias químicas que secretamos con el fin de provocar comportamientos específicos en otros individuos de la misma especie. Por eso, el olfato es un sentido fundamental cuando creemos que nos estamos enamorando.

Yo creo que, si algo le dio realmente en la madre al ser humano, fue tener una sexualidad placentera. El proceso reproductivo debiera separarse del placer. Si no fuera placentero el acto sexual, el mundo no estaría sobre poblado, así de sencillo.

Si sumamos que no nos enseñan a manejar nuestras emociones, que no hemos logrado erradicar el sistema social hegemónico de violencia y opresivo, que carecemos de una educación sexual integral y que se han olvidado los valores humanos, todos se creyeron el cuento del amor verdadero logrado solamente a través de una relación de pareja y la formación de una familia.

Qué jodido, por tercera vez…

Yo gozo de inteligencia emocional, me parece antinatural la monogamia, y soy defensora del amor entre seres humanos, y hacia todos los seres vivos y el planeta. No sé cuántas Sandras hay en cuántos universos paralelos, pero de la única que tengo conciencia es de la que está escribiendo estas líneas y por eso me duele tanto darme cuenta de que lo único que conozco como realidad, es un escenario apocalíptico, y desde hace tiempo creo que ya alcanzamos el punto de no retorno, y mi miedo se intensifica cada día porque nadie quiere despertar y las grandes masas siguen siendo manipuladas por aquellos en las esferas del poder.

Fue complejo para mí entender que mis palabras están cargadas de verdad y, por eso, me amas o me odias. No hay medias tintas. No cualquiera soporta mis granadas de honestidad, y que lanzo una tras otra, y siempre seré la oveja negra, la loca, la intensa, la puta, la inadaptada y podría seguir, porque para gente como yo, no hay cabida en el patriarcado y entiendan, es una lucha sistémica, ni siquiera es de género.

Pensé ingenuamente que podía cambiar el mundo sola, y ya me rendí. Lo que cambié fue mi propio universo (del único del cual tengo conciencia) y sólo espero no vivir el proceso de extinción al cual estamos caminando y con los ojos vendados.

Porque lo más triste de todo es que aquellos que realmente comprenden lo que es el amor, son aquellos que lo tienen menos… y, por eso, soy mi propia fuente de amor y soy muy suertuda porque encontré una tribu que recibe con brazos abiertos todo el amor que habita en mí y de manera recíproca me dan amor a raudales, y sólo por eso vale la pena perder el miedo y sentarme a escribir…

***

Sandra de Uriarte

Avatar de Desconocido

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, ballet enthusiast and tobacco is my fucking addiction...

6 opiniones en “Bloqueo creativo… posiblemente el fin”

  1. Ja contradictoria manera de expresar tan profusamente el bloqueo creativo, gracias autora por la reiteración de lo perdido y de lo no encontrado, quizás asomarte a ver un árbol o a reír como niña pudiera darte otras perspectivas. Abrazo

    Le gusta a 1 persona

Deja un comentario