La inmediatez es el signo de los tiempos. Todo rápido, veloz, al instante. Amor a primera vista, aceptación en redes sociales ahora, medicamentos que quiten en minutos un resfriado, un dolor de cabeza, un malestar estomacal. Nada puede esperar, ponerse a pensar las cosas es visto como algo innecesario, algo hasta de locos. La impaciencia se naturaliza como dogma. El acéptame como soy es imperativo, no hay tiempo para conocerse, no hay tiempo para las preguntas, para la historia de vida, todo se reduce a la prisa, a lo inmediato, al placer instantáneo, que es lo único valioso. El hedonismo se ancló en un individualismo que no quiere necesitar a nadie. No es un asunto de amarse a sí mismo, sino de amarse sólo a sí mismo.
Continuar leyendo «Caminos, veredas y atajos»Caminos, veredas y atajos
R2 Mora
