Es tan fácil desacreditar a una persona que vive con un trastorno mental que a veces eso cansa más que el mismo trastorno.
Soy la primera a la que se le olvida que tengo trastorno bipolar y que la primera manifestación fue a los 14 años. Hoy tengo 46. Y siempre que creo que la “loca de la cabeza” me abandonó, algo pasa, que se despierta y empieza la batalla.
