POR QUÉ LOS DEMAS.
La vida humana, me dijo Victoria, es un monólogo y cada quien es protagonista del suyo y estoy de acuerdo. Cada quien la vive resolviendo lo que necesita, haciendo lo que entiende y sobre todo creyendo. Creyendo en sus ideas derivadas de su cosmovisión y sus interpretaciones del mundo y de todo lo que le rodea. Creyendo, pues no cabe duda de que aun siendo un monólogo, se necesita de testigos. De alguien que de fe de que existimos. Es más, el monólogo, se enriquece de los testigos, porque según mis creencias uno no es sino en el otro, con el otro, por el otro, para el otro, desde el otro y con todo lo que monologamos juntos construimos un nosotros que llamamos vida humana.
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