Carta de redención

#yoconfieso

No todos los amores se cierran con olvido.
Algunos se transforman en aprendizaje, en memoria, en palabra.
Esta carta no busca revancha ni reconciliación;
es el acto final de una autora que necesitaba escribir para soltar.

La escribí después de caminar entre flores, copal, mezcal y muertos en Oaxaca,
en vísperas de un temazcal con mujeres sabias perdida en Capulálpam,
sabiendo que el fuego, el agua, la tierra y el aire serían testigos de mi entrega.

Esta es la carta que marca el final de un ciclo
y el principio de mi verdadera libertad.

***

Alejandro,

Ya no te escribo desde la herida, sino desde la calma.
He caminado mucho para llegar hasta aquí, y hoy, por fin, comprendo.

Durante años creí que eras el principio de mi dolor,
pero eras el umbral de mi conciencia.
No viniste a romperme, viniste a mostrarme dónde estaba rota.
Y aunque no supimos cuidarnos, tampoco hubo maldad.
Éramos dos cuerpos jóvenes intentando amar en un mundo que nos negó el derecho de hacerlo libremente.

Hoy sé que el sistema nos usó, nos moldeó, nos separó y nos culpó.
Nosotros sólo queríamos vivir.
Y lo hicimos, a nuestra manera, con la intensidad de los que intuyen que el tiempo es corto.
Cuatro semanas que fueron una vida entera.

Te miro desde aquí —desde los años, desde la palabra, desde la mujer que soy—
y te libero de mi historia.
No te llevo conmigo porque ya aprendí lo que vine a aprender.
Y tampoco te dejo atrás, porque el amor que tuvimos ya no me duele: me acompaña.

Te devuelvo al universo con gratitud,
con la ternura de quien sabe que ambos fuimos hijos de algo más grande,
y que, de alguna forma, seguimos siendo fragmentos de la misma cuerda vibrando en planos distintos.

Te perdono por lo que no supiste hacer,
y me perdono por lo que esperé de ti.
Ya no necesito respuestas, ni finales, ni disculpas.
Sólo necesito el silencio limpio del perdón.

Que la tierra reciba lo que aún pesa,
que el fuego consuma lo que ya no sirve,
que el aire lleve mi voz hasta donde estés,
y que el agua lave los restos de todo lo que dolió.

Con amor,
sin deuda,
sin cadenas,
sin miedo,
te dejo ir.

Sandra.

***

Sandra de Uriarte

2 de noviembre de 2025

Avatar de Desconocido

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, ballet enthusiast and tobacco is my fucking addiction...

Deja un comentario