Hoy quiero hablarles de este concepto no tan consciente en nuestro contexto social actual.
¿Qué son las noches oscuras del alma?
Se le llaman así a esos momentos de crisis y desafío en la vida humana que, si bien pueden durar una temporada —no necesariamente una sola noche—, es un tiempo indefinido en donde el alma pasa por una oscuridad muy profunda experimentando dolor físico y emocional cuya finalidad, si bien llegamos a traspasarlo, es fortalecer el espíritu, llevarlo a un siguiente nivel y despertar la resiliencia.
Hoy quiero hablarles más allá del concepto, de mi experiencia.
Recuerdo haber entendido mejor este concepto cuando inicié mi preparación como terapeuta floral, y como parte del proceso de estudio, debíamos hacer terapia floral con alguno de los maestros del diplomado.
Estábamos todavía a finales de la pandemia y recuerdo haber vivido un período muy oscuro de mi vida cuando me contagié de Covid, que se siente como un ensayo de muerte para el cuerpo y la mente experimenta mucho miedo e incertidumbre sobre que sigue después de ese momento.
Mi terapeuta en ese entonces me habló de este concepto.
El punto es que como seres espirituales viviendo esta encarnación en la Tierra, vamos irremediablemente que pasar no por una noche oscura del alma, sino por muchas.
Son esos momentos de la vida en los que después de pasar por ahí, ya nada vuelve a ser igual que antes.
Ahora bien, el objetivo real como mencioné es despertar la resiliencia y, ¿qué es eso?
Es esa capacidad innata que posee cualquier ser humano, si se lo propone, de hacer frente a la adversidad y salir glorioso de ella. Esa fuerza intrínseca que viene de no sé dónde que te permite salir adelante incluso de la situación más difícil que se te pudiera presentar.
Muchas personas no salen de la noche oscura. Algunas se quedan ahí por años y es lo que podríamos llamar en Psicología, una depresión, un duelo complicado y/o desencadenar en un trastorno crónico.
Hoy escribo esto atravesando una más de esas noches oscuras del alma. Esta vez de manera diferente a las demás que he experimentado porque en esta ocasión he sentido un dolor en el pecho que no había sentido antes así: ganas de llorar de repente, angustia y frustración.
Generalmente cuando estamos pasando por esto, no entendemos por qué todo me sale mal, ¿por qué por más que me esfuerzo no obtengo los resultados que quiero? Y así puede estar la mente con este tipo de pensamientos mucho rato, días o meses, sin embargo, algo que escuché que me alentó muchísimo es escuchar que los grandes maestros de la historia como Jesús, Buda y otros personajes trascedentes de la historia, han pasado por ahí. Ellos atravesaron muchas noches oscuras del alma para llegar a la iluminación de su ser.
Cuando de repente empiezas a cuestionarte todo, y a querer sanar tu historia para no repetirla, irremediablemente conectamos con nuestra oscuridad, que muchas veces por no enfrentarla gobernaba nuestra vida llamándola DESTINO.
Creo que es importantísimo afrontar estos desafíos que nos pone la vida para fortalecer nuestro espíritu y avanzar en nuestro camino espiritual, teniendo muy presente todo el tiempo que en cuanto más oscura es la noche, quiere decir que más cerca está el amanecer.
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Diana Castillo
11 de agosto de 2025
