Mi padre era el feminista

#yoconfieso

Creo que el cerebro de las mujeres de mi generación y mayores, está muy confundido y cargado de mandatos y roles de género. Todavía a mi madre le tocó un padre que no le permitió estudiar una carrera universitaria pues ella debía casarse, formar una familia y dedicarse al trabajo de hogar.  Pero mi historia, es completamente diferente y ahora veo que me educaron como hombre y nunca imaginé el caos que iba a ser mi vida por muchos años debido a la formación que tuve impulsada por mi padre enteramente…

El primero que creyó en mí fue mi padre. El que se encargó de que venciera mis miedos e inseguridades, fue él. Me dio todas las herramientas, recursos y oportunidades para que fuera una mujer libre e independiente. Fue el primero que validó siempre que yo no estaba loca. Nunca se rindió conmigo. Me alentaba a perseguir mis sueños, pero también tenía que cumplir con el deber ser y tener un trabajo y generar dinero. Me presionaba mucho y sus expectativas eran muy altas. Se desbordaba en amor por mi hermana y por mí. Y a mi hermana le fue peor por haber sido la mayor. Fue el niño. Ella tiene las canicas, cochecitos, trenes, balones y parafernalia deportiva de mi padre. No hay forma de que mi hermana pueda negar que es la versión femenina de mi padre.

Yo fui un poco más niña simplemente por mi inclinación artística desde bebé y por haberme dedicado con fervor más de quince años al ballet y teatro musical. Pero aunque mi padre amaba verme en un escenario, nunca dejó de chingar para que me pusiera a trabajar y ocupara un puesto directivo y clave en una empresa de jodido internacional.

Mi padre invirtió mucho dinero en mi educación y fue muy justo con mi hermana y conmigo. Lo que tenía una, lo tenía la otra. Mi padre respetaba a mi madre. También la apoyó toda su vida. La protegió, le dio un lugar seguro, le tenía mucha paciencia y la consolaba. Era un excelente esposo y padre. Cumplió cabalmente su rol de proveedor, tanto, que nunca supimos el sueldo de mi padre y nos enteramos del patrimonio que había construido cuando enfermó de alzheimer. Hasta después de su fallecimiento, nos sigue cuidando. A mi padre le encantaba dialogar por horas. Era caballeroso y coqueto, pero siempre respetuoso y sabía con quién. No tuvo muchas novias antes de mi madre y no meto las manos al fuego ni por él, pero creo que fue una pareja fiel y leal a mi madre.

El lado oscuro de mi padre era el condicionamiento de su cariño y su silencio. No podía ser perfecto. Si cualquiera de las tres hacía algo que no iba de acuerdo a su deber ser, nos dejaba de hablar y nos ignoraba. No hubo un solo novio, mío o de mi hermana, que le cayera del todo bien a mi papá. Nunca fue grosero con ellos, pero no soportaba vernos con ellos en ningún contexto. Jamás nos presionó para casarnos y formar una familia. No fue siquiera tema de discusión y cada vez que nos rompieron el corazón, mi padre juntó los pedazos. Una de sus frases célebres fue: no ha nacido el hombre que las merezca.

Yo tuve una relación muy compleja con mi padre por un par de décadas y ahora veo que era la mera contradicción de que fue él quien me enseñó a hacer lo que me viniera en gana, siempre y cuando no afectara a terceros por mis decisiones y acciones. Él me abrió la jaula desde niña, me puso las alas y después ya no le gustó que volara, y lejos de él, además.

Pero, si hoy yo tengo lo que tengo, es gracias a mi padre. Todo lo que soy fue el resultado de cómo me crió teniendo a mi madre de cómplice y como compañera de batallas. Solamente vi llorar a mi padre tres veces: cuando falleció su madre, cuando murió una de nuestras mascotas y cuando mi madre llegó de emergencia a un hospital y tenía meses con problemas graves de salud.

Pero, mi papá no sabía que una mujer que fue educada de esa manera, no le gusta a los hombres, pues ocupamos un lugar «destinado sólo para ellos». Aun con el feminismo, las mujeres libres, solteras e independientes siguen siendo consideradas como amenaza. Es todavía un mundo de hombres y aunque hemos avanzado a pasos agigantados en la lucha feminista, todavía hoy enfrento situaciones injustas y violentas simplemente por ser mujer.

Pero, si me atreví a alzar la voz y romper todos mis silencios, si me atreví a entrar a la marea morada y revolución de género, si creo en mí y lucho cada día por hacer de este mundo un lugar más sano, justo, equitativo y libre de violencia para todos, fue por el profundo amor que me profesó mi padre hasta el último día de su vida y él siempre fue mi refugio, amor incondicional, y el que me sacaba de problemas una y otra vez, fue mi padre, sin juicio y con mucha empatía. Él me colocó la armadura impenetrable y si sigo en pie tratando de hallar el lugar que merezco, fue por la confianza y seguridad que me brindó mi padre para siempre convertirme en sobreviviente y nunca caer en la postura de víctima, y no dejar que mi vida fuera trazada por alguien más y renuncie a lo que soy y anhelo por mi paso en este mundo.

Y sin saberlo nunca, mi padre fue el primer feminista en mi vida y me abrió camino para que alcanzara mis sueños, nunca me traicionara a mí misma y no descansara hasta que lograra aquello que me hiciera sentir feliz, realizada y plena y lo mágico que sucedió, fue haberme atrevido a ser autora publicada.

Gracias, papá, hasta que nos volvamos a encontrar

***

Sandra de Uriarte

11 de noviembre de 2024

Avatar de Desconocido

Autor: Escritora Sx Bipolar

Creative writer, bookworm, Netflix junkie, cat-lover, ballet enthusiast and tobacco is my fucking addiction...

Deja un comentario