He estado tratando de escribir sobre este tema durante un tiempo, ya que en mi camino espiritual he experimentado diversas acepciones o definiciones de lo que es la obscuridad.
Mientras que la luz es un concepto más sencillo de comprender, cuando intentamos englobar en un solo concepto lo que es la obscuridad, me he encontrado con múltiples interpretaciones y experiencias. Últimamente, me he puesto a reflexionar sobre la percepción de este concepto, que en el ámbito del new-age chamánico se define mejor como «Sombra»; y es el que el sanar o abrazar tu “sombra” es un tema en boga entre los chamanes, sanadores e influencers holísticos.
Sin entrar en muchos detalles, tanto muchas de las tradiciones espirituales, como también la ciencia, coinciden en que somos seres energéticos, es decir, somos energía. Bajo el principio de polaridad, tenemos un polo positivo y un polo negativo, uno masculino y otro femenino; somos luz y vacuidad convergiendo en perfecto equilibrio, el yin y el yang.
He escuchado diversas opiniones sobre el concepto de sombra u obscuridad. Para algunos, este concepto está intrínsecamente relacionado con la maldad, con seres diabólicos, obscuros y malignos. Para otros, la sombra está más relacionada con nuestros defectos o carencias, con los traumas, los apegos o con lo que debemos identificar y reconocer en nosotros para poder sanar y mejorar las relaciones tanto con nosotros mismos como con los demás, así como con la vida en general (“abrazar tu sombra”, como lo denominan algunos terapeutas). He escuchado varios significados de obscuridad y sombra, todos ellos respetables y todos ellos con algo de verdad, aunque relativa, ya que todo depende de la concepción y experiencia del espectador.
No debemos juzgar ninguna opinión al respecto. Estoy de acuerdo en trabajar y abrazar nuestros defectos y sufrimientos, reconociendo esa parte humana que nos vulnera en esta dimensión. Adentrarse en esos espacios incómodos, salir de nuestra zona de confort en busca de sanar y dejar atrás todos nuestros traumas, defectos y rencores que nos atan al Samsara y nos impiden liberarnos del sufrimiento, es fundamental. Hay que ir a la raíz y eliminar de tajo todo aquello que no nos permite evolucionar. Tampoco considero que ese sea el objetivo de mi camino espirtual en esta vida, el estar sane y sane cada experienca de mi personaje, pero eso será motivo de otro escrito.
Ahora bien, bajo mi realidad o verdad, siendo totalmente relativa, claro está, porque depende exclusivamente de mis propias experiencias, denomino e identifico mi lado “obscuro” o “sombra” exclusivamente con la vacuidad, entendida como ese vacío donde se proyecta la luz clara de la consciencia primigenia o amor incondicional, donde se plasman las distintas dimensiones.
El amor impersonal se manifiesta en ese vacío o nada para poder proyectarse y manifestarse a sí mismo, siendo la propia consciencia el generador del todo y de la nada.
Con la primera manifestación del amor, la gama de vibraciones del polo positivo se transforma en luz, manifestándose en diversos colores, rayos, espectros y sonidos (el verbo encarnado), así como en infinitas posibilidades y dimensiones de la propia consciencia, hasta llegar a la tercera dimensión. De esta manera, la Unidad, el Amor, la Consciencia, Dios (o como se quiera denominar), se proyecta en la vacuidad cuantas veces quiera, creando un número infinito de experiencias, incluidas aquellas que pueden considerarse relativamente como buenas y malas, luminosas y obscuras.
A mi parecer, se requiere esa vacuidad para que la consciencia pueda expandirse, creando la dualidad para auto-observarse, plasmándose así en infinitas posibilidades de existencia y de experiencias.
Personalmente, considero parcialmente correcta la afirmación de la relatividad del concepto de bien y mal, de luz y sombra, ya que cada concepto depende meramente de la percepción del observador, la cual puede estar influenciada por distintos factores, como los sociales, políticos, religiosos, demográficos, entre otros.
He comprendido el concepto budista de que, a nivel de la consciencia primigenia (el Todo, la Unidad, Dios, Amor Incondicional), solo se viven experiencias en cada vida, en cada reencarnación, sin identificación ni etiquetas, simplemente se viven experiencias. Pero no nos confundamos. He aquí el tema. Eso solo opera a un nivel primigenio de la consciencia, ya que en ese nivel solo existe el amor infinito.
Ahora bien, en mi camino espiritual he verificado y experimentado que, a niveles de otras consciencias, sí operan leyes universales como la Ley de Causa y Efecto, también conocida como la Ley del Karma, y por ende, sí creo que hay actos buenos y malos, o mejor definirlos como actos evolutivos e involutivos para tu alma.
Esta ley no depende de la experiencia ni percepción del observador, ya que al estar influenciada esta percepción por distintos factores sociales, como hemos mencionado, y viciada esta percepción por ser producto de la mente inferior, la Ley del Karma va más allá y opera aun cuando el observador esté completamente convencido de que su acto es positivo, cuando en efecto puede ser un acto que le genere karma negativo y ser totalmente involutivo para su alma (por ejemplo, matar a una persona con alevosía y ventaja simplemente por su género o raza, o el sacrificio de un bebé en un ritual satánico, evidentemente genera un karma negativo a quien realice el acto independientemente de la creencia del observador, ya que aunque éste haya sido criado en una secta con ideologías lejanas a todo acto de amor incondicional, le genera sí o sí un karma negativo).
Es aquí donde hay una terrible confusión en afirmar que no hay actos involutivos (o “malos”), ya que aunque el observador pueda aprender la lección de haber cometido estos actos, inclusive ser estos actos el detonante para un arrepentimiento tan profundo que detone su despertar espiritual, eso no lo libra de la generación de karma negativo que tendrá que pagar por la fechoría de sus actos. Somos nosotros los únicos responsables de nuestro vida.
Al morir, será nuestra propia consciencia que juzgue cuáles actos son involutivos o evolutivos para nuestra alma cometidos en esa vida.
Por lo anterior, decir que no hay bien y mal carece de cierta verdad, porque siempre hay actos evolutivos e involutivos para el alma, por más que se intenten disfrazar de relatividad. Solo en la experiencia propia de la consciencia primigenia, que es amor, dejan de existir cualquier concepto de lo que podemos denominar luz, sombra, karma, etc., porque es eso, el más sublime AMOR.
Es menester indicar que los maestros ascendidos, serafines, arcángeles, budas y bodhisattvas vibran siempre en la luz, en dimensiones inimaginablemente sutiles, a diferencia de los seres de una densidad extremadamente baja, aquellos que comúnmente se les denomina seres obscuros. Y es que hay una característica o cualidad en cada maestro ascendidos y demás seres de luz; y es aquella que en todos existe una bondad intrínseca e innegable, una bondad y compasión por los demás seres que perdura más allá del tiempo y del espacio.
Para regresar al Padre- Madre, para reconocer esa divinidad en nosotros, para permanecer en la luz clara de la mente, solo se logra expandiendo nuestra propia consciencia; y la consciencia se expande con actos evolutivos para el alma, cuanto más te acerques al amor y a la compasión, de esta manera expandes la divinidad en ti, expandes tu consciencia.
Y únicamente expandiendo tu consciencia con y a través del amor, podrás regresar a tu verdadera naturaleza, al amor más puro e incondicional, inimaginable e incomprensible para nuestros sentidos y mente humana.
A nivel de una consciencia individualizada, como almas, somos luz y vacuidad, pero hay que tener en cuenta que somos un Todo. Nuestra individualidad solo es un punto de luz de esa consciencia primigenia, del Todo, del Yo Soy, Dios, etc.; somos una partícula de un macro organismo, como un microbio en la micro biota humana, la humanidad a su vez es la micro biota de Gaia. La humanidad, como entidad, tiene a su vez un lado luminoso, menos denso, más sutil, más amoroso, y un lado denso, obscuro, negativo. El lado luminoso es expansivo, evolutivo, el lado obscuro se contrae, es involutivo. Ambos conviven en perfecto equilibrio.
El proceso que está viviendo Gaia actualmente es que, al formar parte de un Todo, se está alineando o cargando hacia el lado luminoso o positivo de esa energía, en otras palabras, está evolucionando en luz; por lo que los seres que deseen reencarnar en la Tonantzin tendrán que elevar su energía para soportar la luz y vibración de la Pachamama. Solo los seres que hayamos decidido despertar y formar parte de la luz podremos reencarnar en esta Madre Tierra.
Distintas tradiciones, sabios y sabias de la historia del mundo coinciden en que cada cierto tiempo se extingue una humanidad para dar inicio a una nueva. Según los aztecas, estamos entrando en un nuevo sol, y los mayas también predijeron que esta humanidad iniciaría este tránsito en el año 2012. Los seres que, bajo su libre albedrío, no deseen despertar y vibrar más alto y luminoso, renacerán en mundos de baja vibración y más densos.
Cierro con una hermosa reflexión que me gusta compartir en ocasiones cuando corro un temazcal, y es aquella que compara al ser humano con una semilla. La semilla, al ser enterrada en la madre tierra, regresa a la obscuridad total, a esa vacuidad, sabiendo que va a morir para transformarse en algo más grande. En espiral, ese embrión va girando para salir de la tierra, buscando siempre la luz del Sol como guía y sustento para transformarse en una hermosa planta, en una hermosa flor.
Hermanos y hermanas, no pretender generar debates ni convencer a nadie de mi postura con este escrito; esta es mi verdad relativa, proveniente de mis propias experiencias. He aprendido que cuanto más me acerco a mi verdad en la luz, más se expande mi alma, más experimento y vivo la divinidad en mí y en todo, para que cuando deje este cuerpo, pueda yo permanecer en la luz clara de la mente, en el más sublime e infinito AMOR. Y si no como dice la canción Memorias del Pasado:
«…. no venimos en vano, a vivir en este mundo, al menos dejemos flores, al menos dejemos cantos.»
Julián Coutiño
Sonoterapia & Sanación Holística
IG @Tatewarimexico.
@juliancnu
