El próximo 6 de abril, mi blog ya no estará en línea, después de cuatro años. Estas son las últimas líneas que escribo en este espacio virtual y lo hago con un poco de melancolía. Pero todo llega a su fin, incluido el anonimato.
Después de más de ciento veinte entradas, tanto mías como ajenas, el momento de bajar mi blog llegó porque, aquí entre nos, me cuesta mucho dinero mantenerlo en línea y, como buena escritora, cuento pesos y centavos.
Una de las razones por las cuales decidí el anonimato fue precisamente por lo incendiarios que son mis temas. De hecho, disminuyó la frecuencia de publicación porque estaba hasta la madre de los ataques en redes sociales. No siempre pasaba, pero era muy molesto soportar insultos y agresiones por lo que escribo. Aunque nunca me afectó en sí, ni lo tomaba personal, resultaba cansado enfrascarme en discusiones con personas que claramente no tenían argumentos sólidos ni válidos y sólo me atacaban por decir las cosas como son, nada más que no a muchos les gusta enfrentarse con eso.
En este blog se habló de feminismo, violencia de género, sexo, trastorno bipolar, amor, salud emocional, eutanasia, Covid19, y hasta de tarot, sin olvidar los cuentos de terror, la narrativa breve y los ensayos filosóficos. Tuve la fortuna de reclutar a varios escritores y sus entradas son textos maravillosos que enriquecieron este espacio y me ganaron muchos lectores. Estaré siempre orgullosa del colectivo de escritores que confiaron en mí y me regalaron entradas que fueron leídas en muchísimos países.
Este blog me permitió darme a conocer como escritora y como era mío, no sufrí de censura ni límite de extensión. Mi socia un buen día me dijo: te admiro porque siempre escribes lo que se te pega la gana. En parte tiene razón, pero honestamente yo escribo para no pegarme un tiro, no para ser publicada. Ésa es la única verdad, pero resulta que lo que escribo lo leen los demás. Fue muy impresionante para mí el alcance orgánico que tuvo mi blog y la comunidad que se formó con más de ocho mil lectores alrededor del mundo.
Muchas veces escribí desde momentos críticos y muy dolorosos de mi vida. Me gustaba experimentar con textos. Mi intuición no suele fallar y desde antes de publicarlas podía predecir las reacciones que iban a provocar las entradas. Los números nunca mienten. Cuando dudaba de un texto, porque siempre he creído que lo que escribo es una mierda y a nadie le puede aportar nada, simplemente veía las estadísticas y eso me motivaba mucho para seguir escupiendo el contenido de mi cabeza y de manera un tanto desparpajada.
Hoy dejo el anonimato. Soy Sandra de Uriarte, y llevaré por siempre en mi corazón a mis primeros lectores. Me dieron tanto, no lo imaginan. Muchas veces me sentí en deuda con ustedes, porque lo que empezó como un experimento sin fórmulas establecidas, se convirtió en un refugio para mí y siempre, siempre, que estaba triste y decaída, tomaba mi computadora y escribía en mi blog, simplemente para que ustedes me colmaran de amor y me siguieran impulsando a pasar noches en vela llenado hojas en blanco. Cuidaron y valoraron mis palabras. En este blog alcé la voz. Rompí silencios. Escribí muchas veces desde las lágrimas y con heridas en carne viva.
Gracias, siempre. No puedo describir la gratitud que siento por haberme dejado entrar a sus vidas y tocar sus corazones con mis palabras. Fue simplemente hermoso.
Otra razón por la cual abandono este blog es por la próxima publicación de mi primera novela Tránsito de una mariposa. En cosa de un par de meses estará a la venta. Fue un proyecto de cinco años y, por fin, Fátima llegará a este mundo a hacer de las suyas y sólo espero que la reciban con el mismo cariño con el que me acogieron a mí hace cuatro años cuando decidí ser blogger.
Jorge Ibargüengoitia dijo alguna vez que hay quien escribe porque quiere leer un libro que no existe, y esa frase fue el detonante para que decidiera correr el riesgo y hacer una novela. Mi obra encontrará su camino, tengo la fortuna de contar con una excelente editora que sabrá hacer su trabajo para que la historia de Fátima se cuele por todos lados y atrape a muchos.
Así que me presento el mismo día que me despido de este blog y jamás podré olvidar a mis primeros lectores.
Hasta siempre…
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