Toda aventura tiene el riesgo de ser positiva o negativa y cuando decides aventurarte, los resultados pueden ser sorprendentes tanto para bien, como para mal. Ya había tenido muchos golpes de buena suerte, así que en algún momento tenía que sufrir una mal cogida. ¡Cómo odio las malas cogidas! Ya sé que me van a decir: “Eso te pasa por andar buscando sexo casual en Tinder”. Pero no, las malas cogidas también me han pasado con mis parejas sexuales estables, y luego hasta ganan por número. Debe ser por ese enemigo llamado costumbre.
Del mal sexo y otros demonios…
Una aventura de nuestra #reinamaeve
