Un día, una gran mujer me dijo que le encantaría leerme en manía. Esa vez le respondí que para eso bastaba leer mi primera novela. Pero esta carta escrita a mi círculo íntimo plasma bellamente un brote psicótico y de ira y recuerdo que la escribí desde un momento muy crítico y lo mejor: nadie me dio la espalda… y esta carta ni siquiera la edité para ustedes…
Carta desde la crisis
#yoconfieso
